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Sobre mí

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MONCERRATH MERINO

Estratega en expansión · Closer de ventas · Empresaria independiente

 

 

Antes de todo eso, fui una mujer atrapada en un modelo que consumía mi tiempo, mi energía y mi presencia como madre: Y ahí entendí algo que muchas personas tardan años en aceptar: no tenía un negocio… tenía una jaula.

"Mamá, ¿por qué nunca estás?”

Ahí entendí algo que muchas personas tardan años en aceptar: no tenía un negocio… tenía una jaula. Hoy ayudo a otras personas a construir negocios más inteligentes, pero durante mucho tiempo viví exactamente lo contrario.

 

Un accidente laboral me obligó a parar. Y al parar, vi la verdad: si yo no trabajaba, el dinero no entraba. Dependía al 100% de mi tiempo, de mi cuerpo y de mi presencia constante.

Tenía esfuerzo. Tenía sacrificio. Pero no tenía libertad. Fue en ese momento cuando tomé una decisión radical: dejar de intercambiar tiempo por dinero y empezar a construir un sistema.

Tu negocio tiene un techo… y muchas veces no es tu capacidad, ni tu talento. Es el mercado en el que estás operando.

Si vendes solo a nivel local, tus ingresos están condicionados por la economía de tu entorno, por el poder adquisitivo de tus clientes y por los límites de un sistema que no controlas.

DESCUBRE MI HISTORIA…

📍Shushufindi, Amazonía ecuatoriana

Nací en un pueblo rodeado de naturaleza, tierra y trabajo constante. Crecí junto a mis abuelos en una finca familiar donde aprendí algo que me acompaña hasta hoy: el valor del trabajo, el respeto por las personas. 

En casa había abundancia, pero también humildad. Las compras se hacían por quintales y por cajas. Había tierra, animales, cultivos, trabajadores y responsabilidades.

Aprendí que antes de hablar de negocios, la verdadera riqueza está en cómo tratas a las personas.

 


Trabajo · Respeto · Humildad

Mucho antes de conocer conceptos como ventas, negociación o desarrollo empresarial, ya observaba cómo se construyen relaciones duraderas entre las personas y cómo la confianza puede llegar a tener más valor que cualquier contrato. 

De mis abuelos aprendí algo que nunca he olvidado: la palabra dada, el respeto y las personas importan.

 


 

Cuando llegué a España, comenzó una etapa completamente distinta. Una vida nueva, con aprendizajes desde cero en muchos sentidos. Trabajé en distintos sectores: limpieza, estética, supermercado y sanidad. También participé en negocios familiares, como una peluquería y un bar.

Experiencias que me permitieron ver de cerca la realidad de muchas personas: quienes cada día levantan una persiana, atienden al público, gestionan problemas y sostienen el ritmo de un trabajo constante.

Una escuela práctica de vida y responsabilidad.

Con el tiempo participé en procesos de negociación vinculados a operaciones inmobiliarias de alto valor económico. Esa experiencia reforzó una idea que ya estaba presente en mí: las decisiones importantes no se toman solo con datos o números, sino con una comprensión profunda de las personas, sus motivaciones y su contexto.

 


 

Un accidente cambió mi vida de forma significativa. Llegaron las secuelas, las limitaciones físicas, el dolor y la necesidad de adaptarme a una realidad que no había elegido. A partir de ahí, todo se redefinió y comencé a replantearme la forma en la que quería construir mi futuro profesional.

Con el tiempo entendí que no siempre es necesario crear una estructura desde cero. A veces, la decisión más inteligente es integrarse en un sistema ya consolidado y enfocar la energía en lo esencial: las personas, las relaciones y el crecimiento sostenible de la actividad.

“Con el tiempo entendí que no siempre es necesario crear una estructura desde cero. A veces, la decisión más inteligente es integrarse en un sistema ya consolidado y enfocar la energía en lo esencial: las personas, las relaciones y el crecimiento sostenible de la actividad.”

 

Después de todo lo vivido hay cosas que han ganado importancia para mí...

  • La estabilidad

  • Las relaciones humanas

  • La claridad

  • La diversificación

  • La construcción a largo plazo

  • El aprendizaje continuo

  • El respeto por las personas

La experiencia que me respalda

Mi camino no comenzó con una estructura consolidada. Comenzó desde la base, aprendiendo el valor del trabajo, la responsabilidad y la capacidad de avanzar cuando las circunstancias no eran las más favorables.

A lo largo de los años he desarrollado mi trayectoria en distintos sectores, desde la gestión administrativa hasta el trabajo directo con personas en entornos de alta exigencia. Cada experiencia reforzó una misma convicción: los proyectos sólidos no nacen de la improvisación; se construyen con visión, criterio y constancia.

A esa experiencia se suma una formación continua en estrategia, ventas y desarrollo personal junto a referentes internacionales, incorporando únicamente aquello que demuestra resultados reales y puede aplicarse de forma práctica.

Durante ese recorrido también aprendí a encontrar equilibrio entre la vida profesional y la personal. Construir un futuro para mis hijos mientras desarrollaba mi propio camino me enseñó el verdadero significado del compromiso.

Y en cada etapa hubo una presencia constante: Max, mi perro. Su lealtad silenciosa me recordó, incluso en los momentos más difíciles, que la constancia, la fidelidad a los propios valores y la visión a largo plazo son la base sobre la que se construye cualquier proyecto que aspire a perdurar.

MAX

El verdadero motor detrás de todo

Max fue un pastor alemán de ojos color miel. Cuando comencé esta etapa de mi vida profesional no tenía una oficina. Mi madre veía la televisión. Mis hijos estudiaban. La casa era pequeña. Y encontrar un lugar tranquilo para trabajar no siempre era sencillo.

Por eso muchas veces salía de casa con Max. Mientras él caminaba o jugaba, yo realizaba llamadas, mantenía conversaciones y desarrollaba gran parte de mi actividad. Muchas de las llamadas, conversaciones y decisiones que hoy forman parte de este proyecto ocurrieron durante aquellos paseos. Mientras yo trabajaba, Max simplemente estaba allí.

Día tras día. Y cuando algunas personas desaparecieron de mi vida, él siguió acompañándome exactamente igual que el primer día. Por eso forma parte de esta historia. No como una anécdota. Sino porque estuvo presente mientras se construía una parte importante de este  camino. 

Logos de las entidades cuyo proyecto es financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU

«Financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU. Sin embargo, los puntos de vista y las opiniones expresadas son únicamente los del autor o autores y no reflejan necesariamente los de la Unión Europea o la Comisión Europea. Ni la Unión Europea ni la Comisión Europea pueden ser consideradas responsables de las mismas»